3 de enero de 2008

Aquella amiga extranjera

Por Blanca Castellón

Constantemente recuerdo la misteriosa vida de aquella amiga que llegó de un país lejano a la escuela, su imagen es difícil de borrar. Tenía unos ojos inmensos, rasgados hasta la crueldad por la manera en que se recogía el cabello.

Su madre siempre estaba enferma, en su casa se hablaba en secreto, se caminaba en puntas de ballet, no se comía en la mesa sino en bandejas individuales cubiertas con exquisitos tapetes de lino perfectamente almidonados, que llevaban las empleadas domésticas ataviadas con impecables uniformes, hasta las muchas habitaciones grises, decoradas con el símbolo del escape hacia el asilo del sueño.

No puedo olvidar el día en que murió su perra Milú, es decir su mejor amiga, su única hermana, su madre sana, el ser viviente más cercano a ella, en movimiento y en permanente estado de proveer afecto; faltó a las clases por muchos días, yo envidié sus días de descanso escolar, dichosa me decía sin sospechar que ella, mi amiga repentina, estaba rozando con sus lagrimales las llamas del infierno.

Cuando la volví a ver, tenía esa expresión amarga que se dibuja en el rostro de las vacas condenadas a ser alimento de la especie humana, las ojeras profundamente oscuras no tenían relación con sus tiernos años, caminaba con la resignación de mi abuela cuando enviudó, hablaba siempre como pidiendo perdón por su pupila mate.

Yo que siempre estaba en un juego de cartas con la risa, con el libertinaje de las flores salvajes, con los nobles rayos del sol, yo que tenía acuerdos secretos con la felicidad de las estrellas que visitaban mi firmamento particular, me asusté, me fui alejando de su atmósfera densa, no se me ocurrió pensar, que para ella mi amistad disipada, tendría la misma intensidad de la sombra que llevaba marcada en sus párpados.

Para ser franca, siempre pensé más en Milú, que en su madre -nunca llegué a conocerla- no me siento culpable, ella no la mencionó más que para decir: "Habla en voz baja, mi madre está mal".

Ahora después de tantos años he sabido de buena fuente, que su madre nunca la quiso, que lo único que amó con locura fue la muerte y mi amiga heredó las patológicas inclinaciones de su madre y ahora que yo me paso la vida ejerciendo como jurista, ella, mi extraña amiga, se encuentra bajo un reglamento injusto en la casa de los que pierden el juicio, un juicio, que tal vez yo pude ganar.

2 comentarios:

  1. AQUELLA AMIGA EXTRANJERA es una historia basada en el dolor la muerte
    y la decepcion espero y a nadie le pase lo mismo


    atte

    PRINCESS DIVA STAR

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  2. Gracias por el comentario.
    R.Mendoza

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