31 de marzo de 2011

Los viejos de la Montaña en Nueva Segovia

(Salvador Guillermo Muñoz., Cuentos, Mitos y Leyendas de Nicaragua)


Cuentan que hace muchos años, en la montaña de Nueva Segovia, vivieron muy felices una pareja de esposos, el señor se llamaba Antonio y la señora se llamaba Juana, de apellidos Gurdián, ellos siempre estaban acompañados de los animales del bosque, en su rancho pernoctaban los mapaches, los monos, algunos coyotes y lobos, ciertos venados, en el techo dormían las aves de rapiña y de corral juntas sin dañarse, los loros, los pericos o chocoyos, dos garrobos, seis garzas, varias ardillas, todos vivían en paz con la naturaleza.

Cerca del rancho habían manantiales de agua fresca y cristalina, también pasaba raudo un riachuelo, que crecía de tamaño en los meses de invierno, habían árboles frutales, pinos, conacastes, cedros, caobas, varias ceibas majestuosas, árboles de fuego, flores de todos colores y fragancias: Rosas, claveles, nardos, jazmines, sacuanjoches, banderas, lirios, azucenas, gardenias, azahares, magnolias, crisantemos, siemprevivas, de tal forma que siempre estaba perfumado el ambiente, con aroma de perfumes naturales, era un olor agradable que al llegar a ese lugar no se querían regresar, lo mas asombroso era que a la hora de despertarse y de acostarse, todos los animales hacían una algarabía, cada uno cantando su propia melodía, que en su conjunto se escuchaba como una sinfonía de sonidos perfectos, interpretada por los pájaros, las aves y los animales del bosque, en perfecta armonía de sonidos y tonos musicales.

Esta pareja eran muy sabios, conocían de todo, lo habían logrado escuchando y aprendiendo de los animales, de las plantas, de los vegetales y minerales, todo el reino de la naturaleza les había ensenado a escuchar y de esa manera poder aprender de los sonidos del bosque y de la montana, ellos no tenían instrucción escolar, sin embargo sabían leer y escribir y lo habían hecho de una manera auto didacta, eran sabios sin saberlo, con esa sabiduría natural, que no esta en pugna por ganar premios ni reconocimientos, solo por el hecho de tener sabiduría y compartirla con quien la necesite, mediante los consejos a las personas que llegaban a consultarles sobre sus problemas.

Toda las personas que habitaban en los pueblos cercanos, visitaban a los dos viejos de la montaña, para consultarles sobre los problemas personales, en busca de sabios consejos, que recibían de la pareja de ancianos, a ellos le solicitaban consejos relacionados con las cosechas, con la familia, con las fiestas patronales, con las celebraciones de bodas, bautizos, confirmaciones, celebraciones de quince años, graduaciones de hijos, también sucesos transcendentales en épocas tristes como el deceso de un pariente, amigo o vecino, también les consultaban sobre diferencias de los limites de las tierras, demarcaciones, disputas de todo tipo, herencias familiares, en esos casos sus aves de rapiña, tales como: gavilanes, halcones, águilas; entre las aves de corral: gallinas, palomas, gallos, entre otras aves.

Su palabra era ley, lo que decían eso hacían, era su deber moral cumplir con los consejos que habían recibido, casi nunca se equivocaban en sus consejos, por eso reza el dicho: el que oye consejos llega a viejo! Un día llego un joven de nombre Anastasio, era muy soberbio y quiso poner aprueba la sabiduría del viejo Antonio, tratando de demostrar que el era mas sabio, por eso lo reto a una prueba en presencia de todos los habitantes del pueblo, le dijo que si era sabio que aceptaría lo que este le propondría, acto seguido le dijo: puede usted demostrar que es sabio?


Yo quiero hacerle unas preguntas en medio de la gente, para hacerlo quedar en ridículo. Antonio le dijo al joven Anastasio, que no estaba dispuesto a probar nada, que el no se consideraba sabio, que dejara de molestar, sin embargo el joven le volvió a decir, acaso tiene miedo de quedar en ridículo, demostrando que no es sabio ante los demás, el viejo le contesto de nuevo, que no tenia tiempo para esas cosas, pero su esposa le dijo, acepta lo que te propone, de lo contrario no te lo quitaras de encima, fue así que el viejo acepto el reto del joven y acordaron que llamarían a todo el pueblo de esa zona, para que observaran la prueba que el joven tenia preparada, a fin de demostrar que el viejo no era sabio, acordaron que esto lo realizarían el fin de semana próximo, en el atrio de la iglesia del pueblo, exactamente el día sábado a las 3 de la tarde, teniendo que bajar de la montaña, para llegar a la plaza y al atrio de la iglesia..

El joven se dedico a invitar a todos, asegurándose así que nadie faltara al momento que el joven haría la prueba al viejo, para demostrar que no era sabio, pasó el tiempo y llegó el día en que todo el pueblo estaba reunido en el atrio dela iglesia, entonces el joven antes de la reunión planeo y medito, la forma en que demostraría la ignorancia del viejo, diciendo para sus adentros: voy a coger un pájaro y lo voy a esconder detrás de mi sin que me lo vea el viejo, luego le voy a preguntar el pájaro que tengo detrás de mi ¿esta vivo o si esta muerto?, el no va a saber que decir, por que si dice que esta vivo, acto seguido le voy a torcer el pescuezo y se lo voy a enseñar, en el caso que me diga que esta muerto, lo voy a soltar y este saldrá volando, con lo que demostrare que no es sabio.

Llegó el momento de la reunión, todos estaban pendientes del resultado de la confrontación del joven hacia el querido viejo Antonio, este se notaba muy seguro de si mismo, viendo a los demás con seriedad y respeto, todos le saludaban muy afectuosos, le llegaban a abrazar y a darle confianza en que al final el saldría victorioso, que tenían confianza en su buen juicio y en su sabiduría.

Acto seguido se inició el debate y el joven saludo a todos y les explicó el motivo de la reunión, agradeciendo la presencia de la multitud, comenzó diciendo al viejo: Tengo un pájaro en mis manos, las tengo escondidas detrás de mi espalda, quiero saber si el pájaro esta vivo o esta muerto ¿Que dice usted Antonio? El viejo de la montaña, lo quedo viendo y le dijo después de quedarse pensativo por unos instantes: el destino del pájaro esta en tus manos, de ti depende que viva o que muera, acto seguido hubo un silencio profundo, nadie dijo nada, al final se oyó la voz entrecortada del joven, quien se disculpó del viejo, diciéndole que no hay sabio mas grande en el mundo, que el viejo de la montaña, enfatizando que de Dios y de nosotros depende nuestro destino, luego todos aplaudieron felicitando al joven y al viejo, acto seguido regresaron felices a sus hogares..

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