21 de mayo de 2012

El linchamiento de Puck


rubén darío

Eso de linchamientos es cosa vieja.

Esto pasó en la selva de Brocelianda.

Puck, iba negro como un legítimo africano, pues se había ¡caído en el tintero de un poeta.

Salió al campo, y en cuanto una mariposa blanca le miró, se puso a gritar: ¡Socorro! ¡Socorro!, igual a una de las jóvenes norteamericanas cuya inocencia es atacada por los negros del Sur, y vengada por la horca yankee, al eco de un humanitario clamor victorioso.

No bien la mariposa hubo pedido auxilio, la turba de gorrio­nes que puebla los árboles, los mochuelos atorrantes y las palo­mas pudibundas y amorosas, dijeron: ¡A ése!

¡A ése!, trompeteó una rana desde su arroyo. ¡A ése!, dijo una reina de abejas, asomándose a la puerta de su panal. Un escarabajo viejo, rodando su bola, dijo también en voz baja: ¡A ése!

Perseguido por las tropas de las veloses espíritus del bosque, perseguido aún por emisarios de sus amigos los hados, iba en pre­cipitada carrera Robin Buen Chico, sin que nadie le conociese, por su obscuro disfraz de tinta, y por lo veloz de su paso.

¡Soy yo, amigos, amigos míos!, gritaba él.

Mas ninguno reconocía al que puede tomar todas las formas, hasta la de un cangrejo asado, en un vaso; a Puck el pícaro y jovial, que tiene el rostro de un niño y alas de libélula.

¿Qué importaba que se le reconociese? El furor popular es­taba en contra suya, y la mariposa blanca, quejosa y ofendida, pedía el castigo del infame viejo.

Cerca de un haya fue cogido el fugitivo por un bicho y una urraca.

¡A la horca! ¡A la horca!, fue el grito general.

No hubo ni tribunal de amor ni consejo de guerra.

Las rosas, los pájaros, los seres todos de la floresta, estaban contra el infeliz.

No había cuerda para ahorcarle; pero el hada cruel que dio a Byron la cojera, se arrancó un cabello cano, y con él colgó a Puck de un laurel casi seco.

No teman las niñas que amen al dulce genio, querido y pre­miado por la amable madrina Mab y por el celeste poeta Sha­kespeare.

Puck, aunque fue linchado por negro libidinoso, en la selva de Brocelianda, vive todavía, sano, lindo, bueno, cantador de canciones y recitador de versos.

Vive, porque, felizmente, pasó por allí, donde él estaba colgado, un hada caritativa, que con las tijeras con que cortó los vestidos de Cenicienta, cortó la cuerda de Puck.

2 comentarios:

  1. El que público esta historia cree que la gente punk existía en la época de Rubén dario.El linchamiento de punk??????? Es el linchamiento de PUCK.no de PUNK

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  2. No entiendo a qué se refiere tu comentario....

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