23 de diciembre de 2015

Tokio Express


Al caer la tarde, Sandra caminó hasta la orilla, recogió una pieza de lego en forma de salvavidas, la guardó en su sostén y regresó. Cuando las amigas desde el vaivén de sus hamacas le preguntaron sobre lo encontrado, no respondió.

La playa estaba tranquila, ellas eran parte un conjunto armónico del tipo revista de turismo. Todas tuvieron ganas de contar sus propias historias. Pero cada una pensó que es mejor archivar los secretos, sin lástima de nadie, ni siquiera de sus mejores amigas. Ninguna sospechaba que el salvavidas de plástico guardaba sus propios secretos, desde hacía diez años cuando cayó al mar junto a otras cinco millones de piezas, a causa de una ola gigante que sacudió al carguero Tokio Express, frente a las costas inglesas.

Del libro "Esta palabra es nuestra". ANIDE, Managua 2015.-

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